El Economista
En esta farmacia no piden receta
Este verano fui unos días a la playa, y lo que más se me quedó grabado no fue el mar. Fueron los anuncios. En las calles de la zona turística, en español y en inglés, un letrero tras otro ofrecía medicamentos como si fueran chocolates o papitas: pastillas para dormir, para la ansiedad, para bajar de peso. Vi ofrecerse Ozempic y Wegovy —los inyectables de moda contra la obesidad y la diabetes— junto a productos que en cualquier país serían de estricta prescripción médica. No hablo del mercado neg



