El Financiero
México abre los brazos como casi ningún país en el mundo, y no lo sabe
México me contestó casi de inmediato. Compañeros y compañeras de trabajo me introducían a la comida callejera mexicana. Gente que solo había visto una vez me invitaba a la cena del grupo de amigos. Cuando no entendían mi humor alemán -seco e irónico- me veían raro por un momento, pero después seguían como si nada.



