Crónica
Respirar es obedecer antes de pensar
Nadie decidió respirar. Esa es la primera humillación de la conciencia. Antes del nombre, antes del carácter, antes del currículum, antes de esa ridícula costumbre de creer que somos dueños de nosotros mismos, el cuerpo ya había hecho lo esencial: entró aire, salió aire, y una criatura quedó inaugurada.



