El Economista
Diálogos en el infierno entre el Norte rico y el Sur que también existe
-Querido Juan: siempre me ha sorprendido el tiempo que tardamos en ponerle nombre a los crímenes contra la humanidad a pesar de que siempre estuvieron claros desde el principio. Lo difícil nunca fue verlos, sino aceptar lo que significaban y convertir aquella evidencia moral en una categoría jurídica capaz de perseguirlos.



