En las grandes ciudades mexicanas convive un malestar que casi nunca se denuncia formalmente, aunque la mayoría lo padecen: el ruido del departamento de al lado, de la fiesta del fin de semana, del taladro que no para o de la música que se escucha de madrugada. Vivir cerca unos de otros no debería, en principio, ser motivo de enfrentamiento, sin embargo, lo es, causando repercusiones en distintos aspectos de la vida cotidiana y salud. En ese sentido, estamos desarrollando una serie de estudios sobre Ruido y Bienestar, que iremos presentando en distintas entregas.
En esta primera, queremos abordar los conflictos que se generan por ruido en zonas urbanas de México, con base en un estudio elaborado a partir de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU, 2024) y utilizando un modelo estadístico de probabilidades, muestra que el sonido se ha convertido en una de las principales fuentes de tensión entre quienes comparten un edificio, una vecindad o una misma cuadra.