Carl’s Jr. llegó a México en 1991 con un restaurante en Monterrey, Nuevo León y a tres décadas, la cadena de hamburguesas ya había convertido al país en uno de sus principales mercados internacionales y tenía una estrategia para seguir creciendo mediante franquicias. El crecimiento de la marca no se explica únicamente por la apertura de restaurantes propios, ya que parte de su crecimiento ha estado en manos de franquiciatarios que desarrollaron la marca por regiones y que con el paso de los años llegaron a operar decenas de unidades.