Uno de los argumentos centrales del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para llevar a cabo la Reforma Judicial fue eliminar el nepotismo dentro de ese Poder; sin embargo, contrario a lo que se prometió con la implementación de dicha reforma, colocar hoy a familiares dentro y fuera de la institución por parte de altos funcionarios es una realidad.
A pesar de que desde antes de la elección judicial el Consejo de la Judicatura Federal ya contaba con un reglamento específico para combatir el nepotismo, y de las constantes declaraciones por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum en contra de esa práctica, persisten casos con nombre y apellido.
Una muestra concreta es la red que ha tejido el magistrado michoacano, Gildardo Galinzoga Esparza, a lo largo de su carrera dentro del Poder Judicial federal, para ubicar a familiares consanguíneos y por afinidad en ese Poder, así como influir para cambiar de adscripción a diversos titulares de órganos jurisdiccionales a conveniencia.