A las nueve de la noche en punto, Chetes apareció sobre el escenario del Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes. Con guitarra acústica en mano, afinó los últimos detalles frente a un público que lo esperaba para celebrar una fecha especial: veinte años de Blanco Fácil, el disco que en 2006 marcó el comienzo de su carrera solista.
Desde los primeros minutos, la identidad visual y musical de Chetes estuvo presente en cada detalle. Entre los visuales destacaba el círculo concéntrico rojo, blanco y azul convertido en emblema de la cultura mod británica; una referencia que encontraba continuidad en su propia imagen: el corte de cabello, la guitarra acústica colocada alta sobre el torso y una sensibilidad estética que inevitablemente conecta con nombres como Paul Weller, John Lennon y los hermanos Gallagher.
Pero hablar de esos referentes como simples influencias se queda corto.