La semana pasada, una mujer de 87 años fue echada de la casa donde había vivido durante siete décadas.
Se llama Maricarmen Abascal y vivía en el barrio de Retiro, en Madrid, desde 1956. Primero con sus padres, después, sola. Por casi 70 años pagó alrededor de 500 euros mensuales de alquiler hasta que, en 2018, el edificio fue vendido y pasó a manos de Urbagestión, una sociedad inmobiliaria. A partir de entonces, la renta de su departamento llegó a 2 mil 650 euros mensuales.
Maricarmen recibe una pensión de mil 450 euros y tiene reconocida una discapacidad. Además, no cuenta con otro hogar.
En el proceso hubo recursos y negociaciones, pero el pasado 23 de septiembre, pese a los esfuerzos de decenas de personas que intentaron impedirlo, el desalojamiento se ejecutó. Maricarmen salió del edificio en camilla, acompañada por personal médico, con la mirada triste que podría ser la de cualquiera de nuestras abuelas, y fue trasladada a un hospital.