“Cuando uno es joven uno piensa que está creando una identidad propia, pero conforme te vas haciendo viejo te das cuenta de que lo propio está marcado por muchísimas cosas que tú no decidiste (...) El pasado nos marca más de lo que creemos”.
La reflexión de Diego Petersen Farah sirve como puerta de entrada a “ El infierno de la inocencia ”, su nueva novela, publicada recientemente por Tusquets en México . En ella, el escritor y periodista parte de una investigación que realizó en Guadalajara entre 2003 y 2004, a propósito de los 30 años del secuestro y asesinato del empresario Fernando Aranguren (sucedido en 1973), pero conforme va avanzando el trabajo, la novela desplaza aquella pesquisa hacia un territorio distinto: el de la memoria familiar y las formas íntimas en que la historia se instala en las personas.