México necesita la inyección de la inversión privada para impulsar los proyectos de infraestructura contemplados en el actual sexenio que permitan la creación de empleos y el desarrollo regional, lo que a su vez ayudaría a que la tasa de crecimiento anual nacional retorne hacia su promedio histórico de 2.0%.
Sin embargo, la llegada de estos recursos se ve limitada debido a la falta de certeza para los inversionistas a partir de los cambios a la Reforma Judicial , así como a la incertidumbre asociada a las revisiones anuales que se perfilan en el T-MEC.
A lo anterior se suma que la inversión productiva del sector privado en México -que es el principal motor de formación de capital al representar el 86% de la inversión total- se situó en un 19.6% como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre del segundo trimestre de 2026, reflejando su menor nivel desde inicios de 2023, de acuerdo con datos de Oferta y Demanda Agregada del Inegi.