Casi todos los días veo en LinkedIn a personas que están buscando trabajo. Publican su currículum en el feed pidiendo que lo compartan, etiquetando a 154 empresas distintas, a ver si alguna lo ve. O mandan mensajes directos a sus contactos, incluso a gente que no conocen o con quien no han hablado en años, con textos genéricos como “hola, te mando mi CV, por si sabes de algo”.
Lo entiendo bien. Quien busca empleo muchas veces está bajo presión: necesita un ingreso pronto y quiere salir de la incertidumbre lo antes posible. Yo he estado también en esa situación. La gente hace lo que puede, lo que tiene a la mano o lo que a alguien le ha funcionado.
Pero a veces es importante ver las cosas desde el otro lado de la mesa: desde el punto de vista del reclutador.
Cuando una empresa decide contratar es porque tiene una necesidad: un área que no da resultados, un proyecto que no avanza o que necesita más manos, o un proceso que cuesta demasiado.