La brecha actual en el tratamiento de aguas residuales en México representa tanto un desafío ambiental como una oportunidad de infraestructura. Así lo detalló Humberto Armenta González, presidente del Consejo de Administración de RECSA, al analizar los datos oficiales más recientes.
Actualmente, de los 211.2 metros cúbicos por segundo que ingresan a los sistemas de alcantarillado, el 68.1 por ciento recibe tratamiento. Esto significa que más del 30 por ciento del líquido recolectado se descarga sin saneamiento previo en ríos y suelos.
El directivo subrayó que el reúso del agua disminuye la presión sobre las fuentes de primer uso en diversas actividades. Destinar agua tratada a sectores urbanos, industriales o agrícolas permite liberar volúmenes importantes para el consumo humano en regiones con estrés hídrico.