Un teléfono celular cabe en la palma de una mano, pero en su interior reúne una pequeña colección de la tabla periódica. El litio permite almacenar energía; el silicio es fundamental para los semiconductores; el cobre, el oro y la plata están presentes en circuitos y conexiones; el indio se utiliza en las pantallas, y elementos como el neodimio permiten fabricar pequeños y potentes imanes.
Incluso el vidrio depende de elementos que normalmente no asociamos con un teléfono. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), compuestos de potasio intervienen en el proceso de fortalecimiento químico de las pantallas.
Antes de convertirse en una batería, un chip o una pantalla, estos materiales deben ser localizados, extraídos, separados y procesados.