La primera: ya nadie, salvo los negociadores mexicanos, parece confiar en la renovación del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
La segunda: en lugar de un acuerdo trilateral y, a impulso de la política de Donald Trump , se buscan entendimientos bilaterales.
Sería la muerte del T-MEC, como la bautizó el magnate en 2017 en su primer período presidencial para incorporar las iniciales de cada país.
Luego Marcelo Ebrard Casaubon incorporó las suyas con la intención de capitalizar políticamente lo logrado con el esfuerzo de muchos y su participación.
Pero ese es otro tema.
Tercera: Ottawa está molesto con México porque se siente abandonado desde hace tiempo, porque no se hizo un frente binacional contra Washington.
Ante esta realidad, el primer ministro Mark Carney olvidó la posición de Justin Trudeau -el mismo partido, diferente política- y decidió enfrentar al presidente Donald Trump con una reacción no vislumbrada por su antecesor:
-Arancel por arancel, dólar por dólar,