México es ya el segundo generador de compradores residenciales extranjeros en Estados Unidos. Esta posición es reflejo de una revolución movida por la necesidad de inversionistas y empresarios de establecer residencias operativas en ese territorio, luego de que las compras de activos residenciales dejaron de ser originadas por una lógica defensiva de proteger activos frente a la volatilidad cambiaria, la incertidumbre política o los ciclos económicos locales.
Es un movimiento coyuntural resultado del efecto del nearshoring que está creando una nueva ola de internacionalización del patrimonio latinoamericano, que BAI Capital, liderado en México por Juan Carlos Eguiarte, define como Near-Living .
No es un tema menor si se considera que en el último año la adquisición de 9,400 propiedades generó transacciones por 5 mil millones de dólares, de acuerdo con el informe International Transactions in US Residential Real Estate 2026 de la National Association of Realtors (NAR).