Para las empresas mexicanas que exportan a Estados Unidos, cumplir con el T-MEC implica que la trazabilidad comience mucho antes de que una mercancía llegue a la aduana. No basta con identificar que un producto fue fabricado o ensamblado en México: las compañías necesitan conocer el origen de los materiales y componentes que lo integran y demostrar las reglas de origen aplicables.
Actualmente, de acuerdo con la Oficina del Censo de Estados Unidos, en 2025 las importaciones estadounidenses de bienes provenientes de México alcanzaron 534.3 mil millones de dólares, mientras que las exportaciones hacia México sumaron 337.3 mil millones.
En este contexto, las reglas de origen se han convertido en un elemento estratégico, ante la revisión del Tratado durante 2026, donde México y Estados Unidos han puesto sobre la mesa reglas para bienes industriales y temas relacionados con automóviles, acero y aluminio.