Las ventas de las cadenas de supermercados siguen bajo presión, ante consumidores que están cuidando más su gasto y un entorno económico con bajo dinamismo, además, de las lluvias que redujeron la movilidad, afectando el tráfico de clientes en las tiendas, explicaron analistas. Aunque este segmento ha sido resiliente ante otras categorías de consumo, como el de bienes duraderos, los resultados reflejan retos para mantener un ritmo de crecimiento más dinámico.
“El gran desafío común para la segunda mitad del año será reactivar la afluencia de compradores a las tiendas físicas y optimizar sus costos logísticos, en un entorno donde el consumidor se ha vuelto mucho más cauteloso con su presupuesto”, explicó Roberto Solano, gerente de análisis Económico, Financiero y Bursátil en Monex Casa de Bolsa. No obstante, indicó que se están observando estrategias defensivas por parte de las empresas con el objetivo de impulsar las ventas y mantener el flujo de clientes.