La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde , dijo en un discurso este lunes que la inflación de este año aún no ha generado efectos secundarios peligrosos en la zona euro, por lo que sigue siendo adecuada una respuesta moderada por parte de la entidad.
La inflación de la zona euro ya ha superado el 3% y podría acercarse al 4% a fines de año, el doble del objetivo del BCE, lo que alimenta las apuestas del mercado de que serán necesarias hasta cuatro alzas de las tasas de interés más el próximo año, además de las dos ya aplicadas durante el verano boreal.
La inflación en la zona euro se sitúa en 3.2% en agosto tras revisión a la baja
Lagarde, sin embargo, pareció rebatir algunas de las previsiones más agresivas del mercado, argumentando que el aumento de los precios del petróleo y el gas, derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán , es el principal factor que impulsa la subida de los precios.